Search

Malvinas Islands: Facts and Fictions

Let´s set the record straight

Category

Castellano

Hecho N° 10: A pesar de lo que el Reino Unido afirma, el ejercicio de soberanía de Argentina sobre las Malvinas era público. El Times de Londres lo confirmó el 3 de agosto 1821.

Panfletos británicos y un reciente artículo de opinión publicado en un dudoso medio de noticias revelan que la campaña de propaganda del Reino Unido ha llegado a niveles alarmantes: el Reino Unido ahora distorsiona los hechos y los documentos a los cuales el Gobierno británico ha prestado históricamente su aquiescencia.

Después de la Revolución de Mayo de 1810, las Provincias Unidas del Río de la Plata llevaron a cabo actos demostrativos del ejercicio efectivo de la soberanía sobre las Islas Malvinas. Como ejemplo, hay correspondencia de José de San Martín quien, en 1816, solicitó el envío a la capital de las Provincias Unidas de los presos en Patagones y Malvinas.

El acto de posesión de las islas ejercido en 1820 por el Coronel David Jewett en representación de la Argentina, entonces Provincias Unidas del Río de la Plata, es otro ejemplo de importancia primordial. Tanto es así que se convirtió en otro blanco de la propaganda británica en su intento de distorsionar la realidad y la verdad histórica.

A principios de 1820, el Coronel David Jewett, oficial naval nombrado oficialmente por el Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata fue enviado a tomar posesión de las Malvinas. Balleneros y pescadores de diferentes países participaron en el evento.

Este hecho tuvo amplia repercusión en periódicos internacionales de la época a través de una “Circular” que informó al mundo de la toma oficial de posesión de las islas “en el nombre del Supremo Gobierno de las Provincias Unidas de América del Sur”.

No sólo “The Times” de Londres publicó la circular el 3 de agosto 1821, sino también “El Redactor” de Cádiz, España, y el Salem Gazette. El Reino Unido se mantuvo en silencio y jamás protestó ante este acto soberano.

David_Jewett_-_Redactor_de_Cádiz_-_Agosto_de_1821

El Gobierno argentino adoptó varias medidas en apoyo de su soberanía sobre las islas, incluyendo el nombramiento de gobernadores, la promulgación de legislación pesquera y el otorgamiento de concesiones internacionales. La propaganda británica parece ignorar todos estos hechos.

Así como el hecho de que, en 1825, Gran Bretaña reconoció a la Argentina como Estado soberano e independiente y no hizo ninguna reserva en relación con el ejercicio de la soberanía de la Argentina sobre las Islas Malvinas, que para entonces no sólo era pacífico sino, además, público.

Es sólo ahora que la propaganda británica niega la existencia misma de la “Circular”, publicada en The Times y acusa a Argentina de una maniobra. Cualquier persona sensata interesada puede confirmar la autenticidad de este hecho consultando los archivos de The Times del 3 de agosto 1821, donde encontrará que la Circular sí fue publicada y nunca fue protestada por el Reino Unido.

La “Circular” aparece en el extremo inferior derecho de la hoja en la versión papel (The Times, Londres, viernes 3 de agosto 1821). Si la “Circular” fue posteriormente reproducida fuera de su formato original, ello no disminuye la importancia vital de este hecho ni su autenticidad. Cualquier reclamo en contrario es simplemente falso.

Times-3-august-1821-Falklands

Advertisements

Hecho N° 9: El Reino Unido distorsiona la historia en su intento de desconocer sus propias acciones

El Duque de Wellington no era el único funcionario británico de alto rango que tenía dudas sobre los presuntos títulos británicos sobre Malvinas. Hay toneladas de documentos en los que diferentes funcionarios expresan su preocupación sobre sus supuestos “derechos”.

Por el contrario, los funcionarios del Gobierno argentino nunca tuvieron duda alguna de que las Malvinas pertenecen a Argentina y ese hecho se refleja en miles de documentos, incluyendo mapas.

Recién ahora propagandistas británicos acusan a Argentina de no reflejar su soberanía sobre las islas en los mapas oficiales publicados en el siglo XIX. Hay especialmente un mapa en cuestión sobre la que la propaganda Reino Unido trata de distorsionar la historia y la realidad: el mapa de Latzina de 1882. Tras 130 años de la publicación del mapa, la propaganda británica argumenta recién ahora que el color en el que se se representan a las islas es similar al utilizado para Chile y Uruguay.

Este mapa muestra las islas como “Islas Malvinas” y por ello parte de Argentina.

El mapa Latzina de 1882 fue confeccionado a solicitud del Gobierno de la Nación y refleja las diferentes oportunidades agrícolas para los inmigrantes. Representa las regiones aptas para la agricultura a lo largo de todo el territorio de la Argentina y las  regiones están diferenciadas con diferentes tonalidades de color. Las Malvinas tienen el mismo color beige pálido utilizado para la ciudad de Buenos Aires, dado que ambos territorios ofrecían las mismas escasas oportunidades agrícolas: escasas.  Puede verse fácilmente que el color utilizado para el territorio continental de la Argentina también varía en función de las regiones agrícolas según las oportunidades que ofrecen.

Además, si las Malvinas no hubieran sido representadas como parte del territorio de Argentina, ¿por qué el mapa incluye detalles de todos los accidentes geográficos como lo hace respecto del resto del territorio nacional argentino? ¿Y por qué el mapa no incluye los accidentes geográficos de Uruguay y Chile?

Si se lo observa con atención puede confirmarse que no se detallan los accidentes geográficos en el caso de Chile y Uruguay, a pesar de que son del mismo color que el utilizado para las Malvinas y la ciudad de Buenos Aires. ¿Por qué no? Porque se trata de países vecinos.

El hecho es que la propaganda británica está tratando de distorsionar documentos y hechos históricos con mentiras descaradas en su desesperado intento de engañar a la opinión pública. La distorsión del mapa de 1882 es parte de esa campaña de propaganda.

Argentina siempre ha incluido a las Islas Malvinas en su cartografía oficial, con el nombre de “Malvinas”, y por lo tanto parte de su territorio nacional. Por nombrar sólo algunos, en 1886, el Instituto Geográfico de Argentina publicó un mapa que representa Gobierno de Tierra del Fuego que incluía Malvinas. En 1918, las islas se presentan como “Islas Malvinas” y, por ello, parte de Argentina en un mapa publicado por el Ministerio de Agricultura que representa todo el territorio argentino en diferentes tonos y colores según el grado de desarrollo de la agricultura y la disponibilidad de las redes de ferrocarril.

Map_of_Argentina_by_Francisco_Latzina,_1882

Hecho N° 8: Nunca existieron “tres” partes en la disputa de soberanía

Las Naciones Unidas jamás aceptaron que los colonos británicos en Malvinas sean una “parte” en la disputa. La ONU siempre ha dejado en claro que sólo hay dos partes en la disputa de soberanía: Argentina y el Reino Unido. Por tal razón es que la ONU le solicitó a ambos países que tomen debidamente en cuenta los “intereses” de los habitantes de las islas en sus negociaciones bilaterales. Sin excepción, ninguna organización internacional o foro ha aceptado que los súbditos británicos en las islas sean en la controversia una parte en la controversia diferente de su país de ciudadanía.

Es recién ahora que el Reino Unido hace esfuerzos por presentar a sus ciudadanos en las islas como alguien diferente a los de la metrópoli y los denomina como la “tercera parte” en la controversia. Esto es nuevo, puesto que los isleños han participado históricamente en reuniones bilaterales con Argentina siempre como miembros de la delegación del Reino Unido.

Después de que el Reino Unido aceptó cumplir con la resolución 2065 (XX), en 1966, Argentina y el Reino Unido celebraron varias reuniones bilaterales sobre las islas durante casi dos décadas. Ambos países iniciaron una serie de conversaciones y discutieron diferentes opciones para resolver la controversia, incluyendo la transferencia de la soberanía, la administración conjunta o un arrendamiento posterior de las islas. Había incluso proyectos de documentos en los que Gran Bretaña reconoció la soberanía argentina sobre las Islas y, como el Memorando de Entendimiento de 1968, fue inicialado por ambas delegaciones.

Durante los años 70, mientras las delegaciones de ambos países negociaban sobre la soberanía y las comunicaciones desde y hacia las islas, los isleños fueron parte de la delegación británica en las reuniones bilaterales. Las reuniones eran siempre bilaterales, tal como estipula el mandato de la ONU, lo cual no impidió que naturalmente los isleños formen parte de la delegación de su país. Argentina nunca se opuso y favoreció su participación debido a que sus “intereses” siempre fueron parte de los aspectos a tener en cuenta en las conversaciones bilaterales. Tanto es así que la Declaración Conjunta del 1 de julio 1971 dejó esto en claro cuando expresa que las dos partes en las negociaciones eran llevadas a cabo por las “delegaciones de la República Argentina y del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, ÉSTA ULTIMA CON LA PARTICIPACIÓN DE ISLEÑOS” (1).

Las sucesivas reuniones argentino-británica celebradas en los años 90 y 2000 sobre varias de las cuestiones relacionadas con la disputa siempre incluyeron a isleños como parte de las delegaciones del Reino Unido a las reuniones bilaterales. Nunca el Reino Unido presentó estas reuniones como “trilaterales”.

Argentina siempre ha declarado que está comprometida a respetar los intereses y el modo de vida de los habitantes de las islas de conformidad con los preceptos de las sucesivas resoluciones aprobadas por las Naciones Unidas y otros foros internacionales.

Está claro que el Reino Unido recurre a este nuevo argumento solamente para contradecir su propio comportamiento y para confirmar su desprecio al derecho internacional.

 

(1) Documento A/8368.

Hecho N° 7: Los presuntos títulos del Reino Unido de Malvinas

El Reino Unido tuvo dudas con respecto a sus títulos en las Islas Malvinas. Esto fue expresado por el Primer Ministro británico, el Duque de Wellington, en 1829:

“No está del todo claro para mí que alguna vez hayamos poseído la soberanía sobre esas islas. La Convención [de 1771] ciertamente no va más allá de restaurarnos en Puerto Egmont, el cual abandonamos cerca de sesenta años atrás […]. Tenemos posesión de casi todo puesto y colonia valiosa en el mundo, y confieso mi deseo de evitar que llamemos la atención y los celos de otras potencias por extender nuestras posesiones y establecer un ejemplo que incite a la toma de nuevos territorios. Pero en este caso en el cual nuestro derecho a poseer algo más que Puerto Egmont es disputado, y al menos dudoso, es muy deseable evitar tales actos”.

Fuente : Letter from the Duke of Wellington to Sir George Murray (Foreign Office), in WELLESLEY, Arthur Richard, 2nd Duke of Wellington (Ed.), Dispatches, correspondences and memoranda of field marshal Arthur Duke of Wellington, vol. VI, New York, Kraus Reprint Co, 1973, pp. 48-49.

Hecho Nº6: El Reino Unido aumentó su retórica sobre temas relacionados con Malvinas

Además de los cinco principales hechos que usted acaba de leer, en los últimos años, el Reino Unido ha aumentado su retórica sobre otros temas relacionados con las Islas Malvinas.

El periódico The Intercept ha revelado cómo el Reino Unido espió a funcionarios del gobierno argentino y cómo se llevó a cabo una planificación para dar forma a la opinión pública en América Latina, mediante la creación de instituciones, programas y planes financiados por el Reino Unido. La campaña también incluyó medios de comunicación tradicionales y redes sociales.

El gobierno ilegal en Malvinas ha autorizado actividades hidrocarburíferas ilegales y otorgan un alto número de licencias para la pesca.

Por último, el Reino Unido ha aumentado drásticamente la presencia militar.

Las consecuencias de los actos unilaterales británicos no se limitan a la actualidad, y seguirán teniendo impacto en las futuras generaciones.

La recuperación por medios pacíficos de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes  es un objetivo permanente e irrenunciable del
Pueblo argentino.

Hecho N° 5: Ni las Naciones Unidas ni otras organizaciones internacionales reconocieron el referendo ilegal

Las Islas Malvinas se encuentran en una situación diferente: no son el caso colonial clásico. En 1833, de facto y de jure, pertenecían a la República Argentina, eran gobernadas por autoridades argentinas y estaba habitada por ciudadanos argentinos.

Estas autoridades fueron expulsadas mediante un acto de violencia y no se les permitió permanecer en el territorio, ni en sus casas, ni en sus trabajos.

Vale recordar, que una gran cantidad de argentinos se vio obligada a abandonar las Islas Malvinas después del ataque de 1832. Ellos y todos los argentinos- contrariamente a lo que dicen las autoridades británicas- fueron reemplazados, durante estos años de usurpación, por una administración colonial y una población de origen británico.

Por lo tanto no hay “un pueblo sometido a la subyugación, dominación y explotación extranjeras“, como lo requiere la Resolución 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En su lugar, hay una población temporal formada por colonos británicos que ocupa la tierra. Esto no puede ser utilizado por la potencia colonial para reclamar el derecho de aplicar el principio de la autodeterminación de los pueblos. El principio fundamental de la autodeterminación no debe utilizarse con el fin de transformar una posesión ilegal en plena soberanía, aprovechando el manto de la protección que otorga Naciones Unidas. Permitir que los colonos británicos en las islas decidan sobre una disputa de soberanía – en la cual su país es parte -, distorsionaría el muy noble espíritu de la autodeterminación de las personas que SI sufren el colonialismo.

Los habitantes de las islas son súbditos británicos que han permanecido en las islas bajo la protección de una política migratoria estricta, que ha discriminado sistemáticamente contra los argentinos continentales. El acto unilateral que sólo el Reino Unido se describe como un “referéndum” estaba dirigido a los habitantes que el Reino Unido estableció en las Islas Malvinas. Fue pensado para preguntarles sobre una cuestión que pasa por alto la verdadera situación jurídica de las Islas.

El resultado fue predecible y confirmó que los sujetos en cuestión son británicos. Ello no modifica la naturaleza colonial de la cuestión ni no puede poner fin a la disputa. Contrariamente a lo que afirma el Reino Unido no hubo “observadores internacionales”, sino ocho individuos que actuaron a título exclusivamente personal. Ni las Naciones Unidas, ni ningún otro organismo internacional reconocieron este acto ilegal. Después del referendo, las NN.UU. y varios organismos internacionales continuaron pidiendo a la Argentina y al Reino Unido resolver la disputa de conformidad con las resoluciones de la Asamblea General.

Las organizaciones regionales Mercado Común del Sur (Mercosur), Unión Sudamericana (Unasur) y Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba) rechazaron el “referéndum” y reiteraron su apoyo a los legítimos derechos de la Argentina en la disputa de soberanía.

Hecho N°4: Inglaterra nunca poseyó la totalidad del archipiélago

En 1790, con la firma del Tratado de San Lorenzo del Escorial, Gran Bretaña se comprometió a no establecer ningún establecimiento en el Este o las costas occidentales de América del Sur o en las islas adyacentes ya ocupadas por España, que fue el caso de las Islas Malvinas.

España nombró a una sucesión de 32 gobernadores, hasta 1811 cuando la guarnición en Puerto Soledad fue requerida desde Montevideo para defender la monarquía en el comienzo de la Guerra de la Independencia.

El primer gobierno autónomo de las Provincias Unidas del Río de la Plata se refirió a las Islas Malvinas en varios actos administrativos. Malvinas era parte integrante de su territorio, heredado de España por sucesión de Estados en el marco del uti possidetis juris.

El oficial Jewett tomó posesión de las Islas Malvinas en nombre de los Provincias Unidas del Río de la Plata en un acto público en Puerto Soledad, al cual asistieron loberos y balleneros de distintas nacionalidades. No hubo comentario oficial de Gran Bretaña, ante la posesión pública, efectiva y pacífica por parte de Argentina. El hecho fue publicado en The Times de Londres.
En 1829, el duque de Wellington declaró: “He leído detenidamente los documentos adjuntos sobre las Islas Malvinas. No está claro para mí que hemos poseído alguna vez la soberanía de todas las islas. La Convención sin duda no va más allá de restaurar para Puerto Egmont, que abandonamos hace casi sesenta años”.

En realidad, Gran Bretaña no poseía la totalidad del archipiélago.

Funcionarios de la Argentina nunca tuvieron duda alguna de que las islas pertenecen a Argentina, contrario a lo que la propaganda británica quiere hacer creer al público. Durante el siglo XIX los mapas de Argentina reflejan la soberanía de Argentina sobre las islas. Entre otros, el mapa de 1882 confeccionado por Latzina representa las islas como “Islas Malvinas” y parte así de Argentina.
Las islas figuran en el mismo color beige pálido usado para Buenos Aires (el mapa representa las diferentes oportunidades para los inmigrantes; regiones aptas para la agricultura en todo el territorio argentino con diferentes tonos de color). En 1886, el Instituto Geográfico de Argentina publicó un mapa da cuenta que el Gobierno de Tierra del Fuego incluía Malvinas.

En 1918, las islas se presentan como “Islas Malvinas” y por lo tanto parte de Argentina en un mapa publicado por el Ministerio de Agricultura que presenta todo el territorio argentino en diferentes tonos y colores según el grado de desarrollo de la agricultura y la disponibilidad de las redes de ferrocarril.

Hecho N°3: Inglaterra nunca objetó el establecimiento argentino en las islas

En ningún momento, Inglaterra objetó el establecimiento argentino en las Islas Malvinas, a pesar de actos jurídicos de extrema importancia llevados a cabo entre los dos países, tales como la firma del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación de febrero 1825.

Este instrumento no contiene reserva alguna por parte del gobierno británico sobre las Islas Malvinas, a pesar de las acciones llevadas a cabo públicamente y autorizadas por Buenos Aires en 1820, para dar un solo ejemplo que ilustre la situación.

Al tratar de forzar cualquier argumento falaz y malicioso con miras a lograr justificar y confundir acciones nunca llevadas a cabo por Argentina- como por ejemplo, “abandonar” el reclamo de soberanía-, se distorsiona el alcance de la Convención de 1850 entre Argentina y Gran Bretaña, la cual fue firmada por ambas naciones de buena fe.

Este acuerdo estaba destinado a poner fin al bloqueo naval impuesto por el Reino Unido y Francia en el Río de la Plata. Todas- absolutamente todas- sus disposiciones se refieren a la necesidad de resolver la situación en el Río de la Plata y reanudar el comercio y la estabilidad política. No tiene relación alguna con las Islas Malvinas.

Tanto es así que en 1849, después de la firma del Convenio, Rosas se refirió al reclamo de soberanía sobre las islas en su mensaje a la Legislatura.

La cuestión quedó pendiente y esto fue reconocido expresamente por el Secretario de Relaciones Exteriores británico en 1849.

Argentina, por su parte, siguió planteando la cuestión en los diferentes niveles de gobierno y se convirtió en un tema de debate en el Congreso de la Nación. En 1884, en vista de la falta de respuesta ante las repetidas protestas, Argentina propuso llevar el tema a arbitraje internacional. La propuesta fue rechazada por el Reino Unido, sin brindar ningún tipo de razones de su negativa.

Hecho N°2: El Gobierno Británico diseñó la “britaneidad” del lugar

El acto de fuerza de 1833 fue parte de la política imperialista de las potencias europeas en América, África y Asia durante el siglo XIX. La invasión de las Malvinas, así como los dos intentos británicos de invadir Buenos Aires en 1806 y 1807 deben entenderse en este contexto, es decir, la búsqueda británica de un punto estratégico en el Atlántico Sur.

Argentina fue expulsada de las islas en 1833 cuando Gran Bretaña invadió las islas Malvinas. Las autoridades argentinas allí asentadas fueron obligadas a salir de las islas por la flota británica. Cabe recordar la “oportunidad” en el que esta invasión fue minuciosamente planeada: la mayoría de los pobladores de Puerto Soledad habían tenido que partir a Montevideo después del ataque estadounidense de 1832.

Después de la invasión, el gobierno británico diseñó la composición de la población de las islas mediante la importación de pobladores de origen británico como parte de un plan de colonización que persiste hasta nuestros días.

Tal como reconoció el Secretario de Asuntos Exteriores británico en su carta del 5 de marzo 1842:

“[…] y Su Majestad en ejercicio de los Derechos Soberanos, ordenó establecer en las Islas un sistema permanente de Colonización Británica …”

Como resultado de este plan de colonización y el control estricto de la inmigración, no se le permite a los argentinos continentales residir ni ser propietarios de tierras en las islas preservando así la “britaneidad” fabricada del lugar.

Contrariamente a lo que el Reino Unido describe como la inmigración “libre ” y no limitada a ciudadanos británicos, el plan para colonizar las islas con los colonos de origen británico fue diseñado expresamente por los Comisionados de las Tierras de la Corona y Emigración ya en 1840. A los no-británicos sólo se les permitió permanecer y trabajar en la agricultura, pero no como “colonos”. La condición de colono fue reservada exclusivamente a los ciudadanos británicos, quienes tenían derecho a residir y a ser propietarios de tierras.

Blog at WordPress.com.

Up ↑